Pueblo Escondido es un antiguo asentamiento minero abandonado en el corazón de las Sierras de Córdoba, rodeado de montañas, ríos y naturaleza virgen. Hoy es un destino ideal para trekking y turismo aventura, famoso por sus ruinas históricas y paisajes imponentes.






Ubicado en el extremo oeste de la provincia de Córdoba, dentro de la zona de Sierras Grandes, Pueblo Escondido fue a comienzos del siglo XX un importante campamento minero dedicado a la extracción de wolframio. Tras el cierre de la mina en la década de 1960, el lugar quedó abandonado, conservando aún viviendas, túneles y estructuras industriales que hoy forman un paisaje único y casi detenido en el tiempo.
Rodeado de cerros de más de 2.000 metros, cascadas y ríos cristalinos, el sitio se ha transformado en uno de los destinos de trekking más emblemáticos de Córdoba. El acceso es únicamente por caminos de montaña, lo que mantiene su atmósfera aislada y salvaje, ideal para quienes buscan aventura, historia y contacto profundo con la naturaleza.
Se reconoce por las ruinas de piedra y hormigón de una antigua mina, edificios sin techo y estructuras industriales abandonadas en medio de un valle estrecho de montaña, rodeado por cerros altos y atravesado por un arroyo claro. No hay señal urbana ni construcciones modernas, lo que le da un aspecto de “pueblo fantasma” aislado en plena naturaleza.